¿Alguna vez ha considerado el impacto ambiental de los pagos?

En el informe “Navegando por los Pagos Digitales” publicado recientemente por la Comunidad Científica de Worldline, se dedica un capítulo a cómo los pagos pueden volverse más ecológicos. No hay duda de que se trata de una cuestión apremiante. El IPCC publicó recientemente sus últimos hallazgos, y su lectura no es esperanzadora. "El cambio ambiental es generalizado, rápido e intensificado" según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Su principal conclusión es especialmente preocupante ya que afirma:

 "A menos que haya reducciones inmediatas, rápidas y a gran escala en las emisiones de gases de efecto invernadero, limitar el calentamiento a cerca de 1,5 grados o incluso 2 grados C estará fuera de nuestro alcance".

Esto básicamente significa que el requisito del Acuerdo de París de 2015 de que los países trabajen juntos para reducir significativamente las emisiones no está funcionando. Según el IPCC, el cambio ambiental "es generalizado, rápido e intensificado".

El cambio climático afecta a las regiones de diversas maneras, se manifiesta con aumento de las precipitaciones, sequía, aumento del nivel del mar, entre otras consecuencias. Cada una de ellas tiene enormes impactos en las frágiles interdependencias de nuestro ecosistema. La biodiversidad está amenazada, y en última instancia, está en juego la supervivencia de nuestro planeta.

En una nota más positiva, ahora nos encontramos en una situación en la que tanto la conciencia pública como la empresarial se han puesto en acción, y finalmente hay un reconocimiento general dentro de las industrias de que todos deben y pueden poner de su parte. Por supuesto, este también es el caso de la industria de pagos.

 

Reducir la huella de carbono: un comienzo bueno pero insuficiente

Las empresas de todas las industrias se preguntan "¿qué podemos hacer para poner nuestro granito de arena?" A diario recibimos mucha información sobre las emisiones de CO2 y la urgencia de reducir nuestra huella de carbono. En relación con los pagos, ha habido pocos estudios significativos y las partes interesadas se han centrado principalmente en reducir su propia huella de carbono.

Pero hay un problema. Si bien este es un comienzo bien intencionado de las partes individuales interesadas, no es suficiente, pues el carbono no es el único componente de nuestra huella ecológica. Otros gases como el metano, el consumo de recursos y de energía, la producción de residuos, etc. Se suman a una huella ecológica general y llevan al planeta más allá de sus límites. Además, el planeta ha avanzado tanto en este camino de destrucción que todos necesitamos encontrar formas y medios para repararlo, en vez de simplemente prevenir el aumento del daño. Esto suena ambicioso e inalcanzable, de ahí la necesidad de un llamado a la acción mundial.

 

Lo que no se puede medir, no se puede mejorar

Es necesario medir el impacto ambiental de los pagos antes de tratar de reducirlo. Como dice el refrán: "si no se puede medir, no se puede mejorar".

Medir el impacto ambiental de los pagos en efectivo es bastante complicado, ya que además del uso de monedas y billetes, requerimos la infraestructura que proporciona y entrega el dinero a las diversas partes interesadas.

El impacto del pago digital es aún más difícil de evaluar. Medir el impacto ambiental de un objeto, como una tarjeta de crédito, por ejemplo, se puede hacer fácilmente. Sin embargo, para un pago digital, que no es un objeto sino una noción completamente abstracta, la medición no es una tarea tan fácil.

A partir de los aspectos operativos que componen la "acción de pagar" en sí, podemos ver a todas las partes interesadas y profundizar en las etapas que tienen lugar antes y después del pago en sí. Alguien fabrica los terminales POS, los teléfonos inteligentes, las tarjetas y los envía al lugar donde corresponde. Otros configuran los centros de datos y la infraestructura de red. Y luego, otros, con suerte, se encargan de reciclar el hardware y la infraestructura cuando los dispositivos llegan al final de su vida útil.

Todas estas partes deben ser consideradas, y esta perspectiva de extremo a extremo es lo que se llama la evaluación del ciclo de vida.

La buena noticia es que ya existen algunos estudios que dan respuestas a estas preguntas. Si desea obtener más información sobre ellas, puede dar un vistazo a nuestro capítulo dedicado a este tema en el informe Navegando por los pagos digitales, publicado recientemente por la Comunidad Científica de Worldline.

Anne-Claude Tichauer

Acerca de los autores

Los cuatro autores de esta publicación de blog son miembros de la Comunidad Científica Worldline, que lideran las iniciativas de pagos ecológicos y sostenibilidad desde el diseño.

Louise Freer Jones tiene una amplia experiencia en cargos de competitividad e inteligencia de mercado y actualmente es asesora de servicios financieros.

Olivier Maas hace parte del equipo Worldline Labs, trabaja en actividades de investigación y desarrollo sobre temas ambientales.

Laurent Rousee es parte de la Iniciativa de rendimiento operativo del grupo, y está a cargo de la gestión estratégica de la demanda offshore.

Anne-Claude Tichauer lidera la estrategia del ecosistema de interacción de comercios en la división de servicios para comercios, y su trabajo se centra principalmente en el aprovechamiento de datos y la experiencia de usuario para ofrecer a los comercios los mejores servicios de su clase más allá del pago.

Acerca de Worldline

Worldline [Euronext: WLN] es líder europeo en medios de pago y servicios transaccionales, siendo el cuarto actor a nivel mundial. Gracias a su alcance global y su compromiso con la innovación, Worldline es el socio tecnológico de referencia para los comercios, bancos y adquirentes, así como para los operadores de transporte, administración pública y otros de sectores de actividad. Impulsada por sus más de 20.000 empleados en más de 50 países, Worldline ofrece a sus clientes soluciones sostenibles, fiables y seguras en toda la cadena de valor de los pagos, fomentando el crecimiento de sus negocios. Los servicios ofrecidos por Worldline en las áreas de Merchant Services; Terminals, Solutions & Services, Financial Services y Mobility & e-Transactional Services, comprenden adquirencia comercial nacional y transfronteriza, tanto para comercio físico como digital, procesamiento de transacciones de pago de alta seguridad, una amplia gama de terminales de pago, así como la emisión electrónica de billetes y servicios digitales en el entorno industrial. En 2020, Worldline obtuvo unos ingresos proforma de 4.800 millones de euros. worldline.com

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