Seguridad y Agilidad: cómo los medios de pago pueden simplificar las ventas en el futuro

* Jeane Simon

En estos tiempos de distanciamiento social es innegable que el comercio electrónico está avanzando rápidamente. Desde pedir un domicilio, cenar o comprar una nueva máquina lavaplatos, el hecho es que los clientes hoy en día están tan solo a unos clics de sus compras. Sin embargo, ¿será que esto significa que el mundo real dejará de ser decisivo y relevante para generar negocios?

La respuesta es no. A fin de cuentas, aunque estemos avanzando cada vez más hacia la digitalización de los procesos, resulta al menos improbable que dejemos de hacer nuestras compras cotidianas en las tiendas, mercados, restaurantes, etc. ¿O es que acaso usted dejará para siempre de tomarse el cafecito en su cafetería favorita? La contrapartida es que para seguir siendo atractivo, la experiencia de compra es la que tendrá que cambiar.

Así como nosotros mismos tendremos que revisar ciertos comportamientos, las tiendas tendrán que adaptarse al mundo con las reglas de distanciamiento social, menos contacto y más seguridad. Y es en este sentido que la tecnología de los medios de pago en las transacciones físicas será aún más fundamental para ofrecer la comodidad, agilidad e higiene que las personas exigen.

La adopción de nuevos métodos de pago es importante por varios motivos. Entre ellos, debido a las recomendaciones de seguridad en materia de salud pública, y a la necesidad de invertir en una renovación de la experiencia de los consumidores. Vale la pena señalar que, de acuerdo con estudios internacionales, adoptar mecanismos de pago más inteligentes y seguros puede ayudar a reducir en al menos 40 % el tiempo que las personas pasan haciendo filas dentro de las tiendas, además de hacer que la experiencia de compra sea más fluida y eficiente para todos.

Por ejemplo, es dentro de este contexto que el mercado prevé desde ya una adopción masiva de conceptos como sin contacto (contactless). Según una reciente investigación de mercado, 69 % de los brasileños afirman que la pandemia del Covid-19 los incentivó a usar pagos por cercanía. Otro método que ciertamente crecerá en las tiendas y mercados del país será el de la autoatención, con la implementación de nuevas soluciones de self-checkout con pago a través de inteligencia artificial, biometría facial, reconocimiento de aplicaciones y billetera digital, entre otros.

En contrapartida, para que estas medidas tengan éxito, otro punto que se debe mejorar ineludiblemente es la seguridad, no solo sanitaria, sino también digital. Del mismo modo que las transacciones on-line exigen esfuerzos en ciberseguridad, los nuevos métodos de pago físico también exigen el uso de recursos de alta protección en la estructura física y lógica de los puntos de venta, comenzando por el uso de dispositivos con tecnología de punta y terminando por la verificación constante de la conexión utilizada.

Y es que no faltan razones para ello. Primero, porque las transacciones son objetivo constante de los ataques y, luego, porque cada vez más los espacios en y fuera de línea se cruzarán, formando parte de una misma red de informaciones presentes en las empresas. Lo que sucede en las tiendas físicas pasará cada vez más al mundo virtual y viceversa.

A fin de cuentas, esto es lo que hace que la seguridad de los medios de pago sea un tema tan relevante para el futuro de los negocios, sean estos virtuales o presenciales. Con tantas personas buscando mejores experiencias en todos los canales y en diferentes momentos de compra, simplificar y agregar valor al proceso de pago será vital para producir un aspecto diferencial en la atención completa del cliente. Por ende, garantizar la protección de los registros es salvar un verdadero activo sobre quien está en la punta del proceso de compra, ya que esto producirá perspectivas para generar más retorno.

Así pues, es crucial que todos entiendan la necesidad de utilizar estructuras de seguridad que se mantengan siempre actualizadas para evitar los riesgos potenciales, sin dejar de aprovechar las diversas oportunidades. La meta debe ser obtener el equilibrio adecuado entre prevención de fraudes, agilidad en las transacciones y mantener clientes satisfechos, con una experiencia rápida y verdaderamente segura (en todos los sentidos) cuando los clientes vayan a la tienda.

Para consumidores y minoristas, la conclusión de la transacción es el momento que exige más confianza y valorar este lazo es un camino único. Por ende, hay que darles a los compradores una experiencia de pago con la que se sientan cómodos, informados y 100 % satisfechos. Los comerciantes deben recordar que, especialmente en tiempos de alta competencia, la clientela no es un activo fijo, incluso las empresas que aciertan en el desarrollo de sus productos o servicios pueden perder sus consumidores si la experiencia dentro de la tienda no es la mejor.

El objetivo más importante es disminuir las tensiones del momento y mostrar que es posible, sí, aumentar las ventas y reforzar la seguridad de los consumidores, agregando las soluciones adecuadas para ese escenario. Es posible ser más rápido, mantener el distanciamiento social, y al mismo tiempo ser más eficiente para garantizar la secuencia de la jornada de atención a los clientes.

Entender estos puntos hará que los comerciantes creen tiendas más acogedoras y preparadas para la nueva realidad. Solo así será posible mejorar la experiencia de los consumidores y garantizar la continuidad de los negocios en el mundo físico.

 

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 Jeane Simon es la Directora de Mercadeo para América Latina en el Grupo Ingenico.